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Objetivos Generales y Específicos de un Proyecto: ¿Cómo Formularlos?

Aunque parezca una tarea sencilla, formular los objetivos de un proyecto puede confundir a más de uno.

Los objetivos nos ordenan, nos permiten dar un sentido a cualquier proyecto y una dirección al trabajo.

Asimismo, los objetivos son el resultado de arrojar claridad sobre lo que queremos obtener en un momento dado, y qué actividades llevaremos a cabo para conseguirlo.

Existen fundamentalmente dos tipos de objetivos: generales y específicos. Es importante saber cómo formular ambos para que haya claridad en las metas y las personas involucradas entiendan el proceso.

Veamos, a continuación, cómo se plantean los objetivos de un proyecto, así como algunos ejemplos de objetivos generales y específicos.

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Objetivos generales y específicos: diferencias y características

  • Objetivo general: es la esencia del proyecto, la finalidad máxima. No siempre es medible, ya que plantea la idea central, pero sin entrar en detalles. La formulación del objetivo general llega como respuesta al problema o necesidad que hemos identificado. Representa el “para qué” del proyecto, y suele ser uno solo.
  • Objetivos específicos: el objetivo general de un proyecto se desglosa en objetivos específicos. Para lograr la meta principal, deberemos listar el “paso a paso” y la sucesión de tareas que nos conducirán a buen puerto. En otras palabras, para alcanzar un objetivo general hay que completar muchos objetivos específicos. No se puede volar si todavía no se tienen alas.

Para resumir: la sumatoria de todos los objetivos específicos es la concreción del objetivo general.

Cómo hacer objetivos generales

Es cierto que existen fórmulas para redactar objetivos, aunque siempre vas a tener que adaptarlas al tipo de proyecto en cuestión y los recursos disponibles.

Generalmente, se dice que un objetivo general debe:

  • Estar limitado en el tiempo.
  • Iniciar con un verbo en infinitivo que pueda asociarse a un logro. Una actividad que se ejecuta eficientemente, pero no conduce a ningún logro, no puede considerarse un objetivo alcanzado.
    También hay objetivos que inician con más de un verbo cuando hace falta llevar a cabo múltiples actividades para alcanzar el logro deseado.
  • Ser alcanzable: es importante hacer un análisis de cuales serán los obstáculos en el camino, al igual que las ventajas y recursos a favor para planificar tu objetivo general con base en ello. Con datos claros, podrás adaptarte mejor a la realidad.
  • Ser claro y fácil de comprender: recuerda que un objetivo general es un resumen de la idea central de tu proyecto. Si lo formulas de forma sencilla, será más fácil comunicarlo a los miembros del equipo.

Cómo formular objetivos específicos

Un objetivo específico debe iniciar con un verbo en infinitivo y ser:

  • Concreto: debe postular acciones reales y detalladas.
  • Medible: porque ha de contemplar instrumentos para poder evaluar el progreso.
  • Alcanzable: al momento de formularlo, debes considerar su alcance. Tiene que ser coherente con tus recursos y estrategias actuales.
  • Relevante: recuerda que los objetivos específicos de un proyecto deben ser importantes en el recorrido rumbo al objetivo general. Si no se ajustan y orientan hacia la meta final, serán un lastre.
  • Limitado en el tiempo: para poder medirse y que realmente sirva a la concreción del proyecto, los objetivos específicos deben ajustarse a un esquema temporal.

Ejemplos de objetivos generales y específicos

Un ejemplo sencillo de objetivos generales y específicos es la apertura de un negocio de comidas. Usemos una pizzería.

El objetivo general sería: abrir un local de venta de pizzas en X ciudad en el mes de septiembre.

Para alcanzar ese logro, debemos disponer de metas a corto plazo que nos apalanquen en el progreso: los objetivos específicos.

  • Analizar, durante el mes de junio, locales en alquiler en la ciudad y que se ajusten a los 200 USD por mes.
  • Tramitar los documentos necesarios para la habilitación de un local gastronómico, durante el mes de julio.
  • Acondicionar el local e instalar los hornos y cocinas antes de agosto.
  • Contratar al personal necesario para regentear el negocio durante agosto.
  • Redactar el menú y comprar insumos en el mes de agosto.
  • Diseñar un plan de publicidad y marketing, un mes antes de la inauguración.
  • Realizar la apertura el día 15 de septiembre, con una promoción especial.

Es muy importante no descuidar ninguno de los objetivos específicos. Saltearse uno puede implicar que falle todo el proyecto.

Además de cómo hacer objetivos generales y específicos, es vital saber darles seguimiento. Trello es una de las mejores herramientas para gestionar actividades y logros con funciones de automatización.

En el ejemplo planteado, cada objetivo específico está interconectado con el anterior, y su lógica es temporal. Es decir que necesitamos de uno para pasar al otro.

Siguiendo con el ejemplo de la pizzería, imaginemos que tenemos una empresa consultora, y el dueño de la pizzería nos contrata para hacer un estudio de mercado específico.

El objetivo general podría ser: determinar la relación entre la venta de pizzas y el ofrecimiento de promociones.

Con este objetivo general, se podrían abordar los siguientes objetivos específicos:

  • Analizar las promociones de otros negocios de comida rápida en la zona durante una semana.
  • Efectuar pruebas de consumo en cada local evaluado.
  • Realizar encuestas durante 3 días en las zonas aledañas.

Conclusiones

La formulación de objetivos generales y específicos es importante en proyectos de cualquier tipo.

Redactar un objetivo es transcribir una idea en el lenguaje de la credibilidad y la coherencia. De otro modo, las buenas intenciones se quedarán por siempre en el tintero.

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