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Gestión de Proyectos

Consejos para la gestión de proyectos educativos

La enseñanza es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Por eso, la gestión de proyectos educativos tiene una magia singular.

Si estás al frente de una iniciativa escolar, querrás que todos tus alumnos lleguen a buen puerto.

Para lograrlo, te enseñaremos las bases de una buena planificación y gestión educativa. Así sabrás guiar mejor a tu rebaño.

Consejo: Haz que alcanzar metas en equipo sea más fácil usando un Software de Gestión de Proyectos.

¿Qué es la gestión de un proyecto educativo?

Gestionar proyectos educativos consiste en planificar, organizar y desarrollar tareas con objetivos específicos donde cada uno aporta soluciones a dificultades o impedimentos en el entorno escolar.

El fin de un proyecto educativo es que el alumno:

  • Integre mejor conceptos adquiridos en el aula (optimización del proceso de enseñanza y aprendizaje)
  • Adquiera nuevas habilidades y conocimientos por medio de la acción
  • Aprenda a compartir y tomar decisiones a través de actividades como el juego
  • Supere problemas de aprendizaje
  • Obtenga mejores resultados al momento de una evaluación

Cómo gestionar un proyecto educativo

Un proyecto educativo no es un proceso más.

La gestión incluye el desarrollo de estrategias pedagógicas, la administración de recursos y la planificación de actividades relevantes para el aprendizaje.

Tenemos que prepararnos para motivar a nuestros alumnos, y eso requiere que nosotros mismos sepamos echar mano del entusiasmo y la creatividad.

Como en una obra de teatro, todos los actores deben participar.

Estos consejos aportan material valioso para que sepas cómo coordinar cada momento involucrado en el desarrollo de un proyecto educativo.

1. Ten claro el ciclo de vida

Un proyecto bien estructurado se divide en etapas. Según el libro Proyectos Educativos y Sociales, de Eduardo F. Barbosa y Dácio G. Moura, los proyectos educativos se dividen en:

  • Inicio
  • Planificación
  • Ejecución
  • Control
  • Cierre

Si sabes identificar el inicio y cierre de cada fase, será más sencillo garantizar la participación de todos.

Ilustración de una clase donde se aplica la gestión de un proyecto educativo

Inicio

En esta fase, vamos a definir el concepto del proyecto, de modo que haremos lo siguiente:

  • Identificar el (los) problema (s) que afectan los objetivos de aprendizaje de nuestros alumnos. No siempre son evidentes, a menudo es buena idea compartir ideas con los padres de familia para conocer su opinión.
  • Selección del problema
  • Fijación de objetivos generales y específicos (que van a guardar relación directa con los objetivos de aprendizaje)

Responder un par de preguntas puede hacer que la vía gane más claridad:

  • ¿Qué queremos lograr?
  • ¿Cuál es el origen del problema?
  • ¿Cuáles son las características del entorno (contexto del proyecto educativo)?
  • ¿Cuál es la realidad académica del equipo y los alumnos? 

Planificación

Segundo peldaño en la escalera de la planificación y ejecución de proyectos educativos. Nos encargaremos de:

  • Elaborar el plan de acción. Si nunca habías hecho uno, piensa en él como un documento que especifica las acciones, tareas y recursos que vas a necesitar –definidos en el tiempo-espacio (o contexto) del proyecto–.
  • Diseñar el plan de control. ¿Cómo sabremos, una vez iniciado el camino, si vamos o no en la dirección correcta? Habrá que definir primero indicadores de buena gestión. Estas son preguntas útiles que deberías hacerte:
    • ¿Aplicaremos evaluaciones, entrevistas o trabajos prácticos para evaluar resultados preliminares?
    • ¿Cómo evaluaremos a los educadores, alumnos, padres de familia y otros personajes involucrados en el proyecto? 

Ejecución

La fase de ejecución significa que llegó el momento de poner manos a la obra.

Es una buena práctica, especialmente en proyectos educativos y sociales, realizar una apertura formal o jornada de integración con el equipo de trabajo, alumnos, padres de familia, voluntarios, patrocinadores, etc.

La participación de todos tiene que ser una prioridad desde el día 1.

Aprovecha el evento de apertura del proyecto para:

  • Presentar y explicar el fruto de la fase de planificación
  • Introducir a los miembros del equipo
  • Detallar responsabilidades, funciones, expectativas y métodos
Ilustración de una clase, donde el maestro aplica una gestión de proyecto educativo.

 Control 

Con el proyecto educativo en marcha, es hora de repasar tus indicadores de gestión:

  • ¿Los planes están saliendo viento en popa, o hay obstáculos?
  • ¿Tus alumnos aprenden y se sienten motivados?
  • ¿Hay conformidad con la planificación y gestión?
  • ¿Todos los participantes están haciendo su trabajo?

¡Cuidado! Controlar no implica ser autoritario, simplemente se trata de comparar el cumplimiento real del proyecto con lo planeado.

Cierre

Ha culminado el trabajo. Ahora es el momento propicio para reflexionar y extraer conclusiones poderosas.

Toma conciencia de lo aprendido, intercambia lecciones y experiencias con el resto del equipo, también con tus alumnos. Puede ser que te cuenten cosas que pasaste por alto durante la ejecución del proyecto, ¡pero descuida! Las observaciones te ayudarán a perfeccionar iniciativas futuras. 

2. Identifica el tipo de proyecto a realizar

El segundo consejo cuando se ejecutan proyectos educativos es conocer el color, aroma y sabor del tipo de iniciativa que vas a ejecutar.

Como en la cocina, si no estás familiarizado con los ingredientes el resultado será desastroso.

Ilustración de una clase de pintura, donde le profesor aplica la gestión de un proyecto educativo.

Para que evites confusiones, ten presente que existen cinco tipos de proyectos en el ámbito educativo:

Tipo de proyectoFunción
EnseñanzaSon intervenciones basadas en objetivos de aprendizaje. Muchas veces el propósito es ayudar a los profesores a organizarse mejor o adquirir nuevas herramientas de enseñanza.
DesarrolloSe trata de gestiones que buscan incorporar recursos a proyectos ya existentes. El paso de una clase presencial a educación a distancia es un excelente ejemplo.
IntervenciónEl fin en estos casos es mantener a los docentes “bajo control”. Dicho de otro modo, los proyectos de intervención evalúan a los gestores educativos y proponen mejoras para elevar la calidad de la educación.
InvestigaciónImplementaciones cuyo objetivo es indagar en nuevas formas de hacer las cosas. Con mucha frecuencia, los proyectos de investigación se encargan de concluir qué otros proyectos pueden realizarse con una alta tasa de éxito.
AprendizajeNuevamente, son proyectos que se basan en objetivos de aprendizaje. La perspectiva es distinta a la de los proyectos de enseñanza, puesto que el contenido se dirige a los alumnos y no a los profesores.

3. Mantente motivado, o no podrás motivar a los demás

Si tienes claro que un proyecto educativo va a contribuir a la formación de tus alumnos, padres de familia y toda la comunidad, no hay mucho más que agregar. 

Hacer posible el logro de objetivos de aprendizaje establecidos depende, principalmente, de garantizar que el proyecto tiene sentido y es viable; no obstante, tampoco te puedes olvidar del factor motivacional.

Toda gestión de proyectos exitosa debe incluir recursos de motivación adecuados. Considera la ayuda que la tecnología puede ofrecerte para una mejor comunicación y seguimiento de tareas, o simplemente para dejar saber a los miembros de tu equipo que están haciendo un buen trabajo.

Conclusiones

Administra tu proyecto educativo con entusiasmo, compromiso y optimismo. Esta es la mejor fórmula para que todos se sientan parte de un movimiento significativo.

Recuerda también que, a pesar del orden que se plantea generalmente para las fases de un proyecto social y las actividades que cada proceso suele incluir, eres libre de adaptar los recursos a tus necesidades e incluir o restar procedimientos.

De hecho, uno de los principales errores que los administradores de proyectos cometen es apegarse a la planificación inflexiblemente, olvidándose de las características del entorno social y las condiciones particulares de los involucrados.

Traza un plan, pero mantente abierto a hacer cambios sobre la marcha si surge la necesidad.

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